20.2.08

Mood Funky Trio en un sótano minero

Hay sótanos que se encuentran completamente vacíos, abandonados en alguna casa antigua. Hay otros que guardan recuerdos familiares, utensilios de algún coleccionista, reliquias de los abuelos. Pero también hay sótanos donde se escucha música, y sus paredes guardan los sonidos de artistas que los medios masivos de comunicación no han logrado atrapar.

Conozco un lugar así, desde que yo era niño, recuerdo que cuando pasaba por ahí, escuchaba a lo lejos un blues que para mi corta edad, llamaba demasiado mi atención. Hoy, es un espacio, (por desgracia un espacio más), para los amantes de la trova cursi que se escucha en la ciudad, y digo “cursi que se escucha en la ciudad”, porque no toda la trova que existe es cursi. Hay músicos excelentes dentro de este género como Víctor Jara, el ya comercializado Silvio Rodríguez o el maestro Oscar Chávez, pero aquí en Pachuca, al menos la trova que ha llegado a mis oídos, solo la usan para enamorar chicas.

Pero en este sótano, más que trovero que minero, le han dado espacio a uno de los pocos grupos de jazz que existen en la bella airosa, Mood Funky trio. Este grupo con una corta trayectoria, esta buscando espacios en la ciudad de los vientos para promover el jazz.

Cuando uno mira a jóvenes que no rebasan los 26 años de edad con una batería, un bajo y una guitarra, se puede pensar que tocaran rock, surf, ska o algo que ya estamos acostumbrados a escuchar, pero no. Ellos interpretan un jazz exquisito, clásico, y lo mejor, rescatando un jazz que no cualquiera se atreve a tocar.

Pueden comenzar tocando temas tan trillados como La chica de Ipanema, para después irse a interpretaciones más experimentales con música de Miles Davis o John Scofield. Improvisar de manera tan delicada, que es inevitable no ponerles atención.

Hay tres puntos que se pueden resaltar en la música de Mood Funky, la originalidad en la interpretación, que a pesar de que no tienen temas propios, logran hacer de cada cover su propia versión. Además la dedicación que le ponen a cada tema, y la constante comunicación que tienen entre ellos en sus conciertos, hacen de su música, un jazz 100% profesional. Pero sobre todo, tienen ese feeling jazzístico donde cada uno maneja su instrumento con gran maestría y pasión.

Es un placer escuchar la guitarra de Ramón Gómez Villegas dentro del trío, ya que además de llevar la batuta del grupo, no puede evitar contagiar su amor por el jazz con su manera de disfrutar cada una de las notas que pasan por su guitarra.

Lo mismo podemos decir de Alejandro Isidro Arrazola con su bajo, que sorprende con su manera de tocar cuando le toca improvisar, ya que sencillamente juega con su bajo, haciendo improvisaciones un poco largas, y en otras más cortas, pero eso si, todas ellas de manera fina, sin dejar los estándares del jazz.

Mientras, la batería de Cesar Bolaños, suena exactamente como una batería de jazz, completamente suave, sin golpes duros, sin tanta experimentación, golpes sencillos y delicados, algo que no cualquiera puede hacer en este instrumento.

Ojalá y pronto podamos tener un demo de este grupo, ya que hasta el momento no tiene ninguna grabación donde podamos reproducir su música en algún aparato eléctrico. Mientras tanto solo nos queda seguir escuchando su música algunos sábados, en el Sótano Minero, esperando que Mood Funky se pueda digitalizar en un CD y en nuestra pasión musical.

Con chile y Guacamole

La ciudad de Pachuca se encuentra a una hora de tiempo en recorrido de la ciudad de México. La ciudad de México es la capital del país. El país goza de una gran diversidad cultural. La cultura es una palabra que abarca tantas cosas como las costumbres que se van formando en una comunidad, esas tradiciones pueden ser desde modas, lenguajes, expresiones, etc. Dentro de la cultura están las artes. Las artes son la danza, la escultura, el cine, el teatro, la música entre otros.

En la música existen diversas clasificaciones que los conocemos como géneros. Algunos géneros musicales son: la opera, la música sinfónica, rock, dance, salsa, cumbia y, por supuesto, el jazz.

No se tiene una fecha exacta de cuando llego el jazz a nuestro país, pero si se tiene una fecha exacta de cuando comienza el primer festival nacional de jazz. Ese día es este viernes 15 de febrero del 2008, y comenzará a las siete de la noche en el Foro Cultural Coyoaquense. En este foro Cultural tocarán La sociedad acústica de Capital Variable y Verónica Ituarte.

La sociedad acústica de capital variable no es un nuevo término de economía, es un grupo de jazz que radica en la ciudad de Cuernavaca y en el distrito federal, encabezados por Carlos Miranda. Miranda es un grupo argentino que toca electropop, aunque ellos mismos autodefinen su música como electropop melodramático, pero esto no viene al caso. Carlos Miranda toca el Saxofón, el clarinete, entre otros instrumentos, y fue el fundador de La sociedad acústica en 1994.

El jazz de La Sociedad acústica, aborda la composición y la reinterpretación del jazz y la música improvisada, y al mismo tiempo revaloran las culturas ancestrales. Además se vinculan con otras formas de expresar el jazz, como en la literatura, la pintura, el video, la danza, la fotografía, el preformance y la multimedia. La sociedad acústica, nunca ha tocado en Pachuca.

En Pachuca vive Verónica Ituarte. Una de las especialidades de Verónica es el scatt. El scatt es una improvisación vocal onomatopéyica que convierte la voz en un instrumento más. En el disco donde Verónica utiliza una gran cantidad de Scatt, es en su álbum de Juguetería, que grabo junto con el Trio Ethos. Ethos es una palabra griega que puede ser traducida de diferentes maneras como “punto de partida” o “personalidad”.

Si alguien tiene personalidad es Verónica Ituarte, que además de ser una de las cantares de jazz más importantes de nuestro país, ha compartido escenario con grandes personalidades del jazz nacional e internacional, como con Juan José Calatayud y Oscar Peterson.

Oscar Peterson fue un pianista de jazz canadiense que murió el 23 de diciembre del 2007 y es considerado uno de los mayores pianistas de jazz. Verónica al igual que lo hacia Oscar, toca el piano. Para tocar el piano se necesita un mínimo de 8 horas diarias para poder tocarlo con gran maestría.

Para escuchar jazz no se necesita más de una hora o siete horas de dedicación, se necesita, sensibilidad y corazón para sentir las notas. Para poder sentir notas de jazz en Pachuca se puede asistir al café “El sótano minero” el 16 de febrero a las ocho de la noche, donde estarán los Mood Funky tocando completamente en vivo.

Ojala y nos encontremos escuchando jazz en algún lugar de la ciudad.

2.2.08

Una plática con Malacara, toma I

Hace un par de meses, Antonio Malacara presentó su libro “Modelo para armar” en la ciudad de Pachuca. Fue una noche mágica en aquel lugar, en el Centro Cultural Universitario. Pocas veces en esta ciudad tenemos jazz literario y musical. Fue una noche especial para todos los que estuvimos presentes en el lugar. Se platico del maestro Calatayud, se escucho música de Ituarte y, todos alimentamos nuestra alma. Ahí platique un rato con el escritor Malacara, el cual me dio una pequeña cátedra del jazz mexicano.

…¿Cómo empecé?, pues con las ganas de platicar de música. A los 18 años me atreví a ir a una revista que se que llamaba “México Canta” y decirles que yo quería escribir. Ahí empecé a hablar de nuevo canto, de música folklórica y un poquito de jazz, no me dejaban escribir rock porque en ese entonces ya existían otras personas que lo hacían muy bien, así que yo le tuve que dar a otros géneros.

Con el tiempo ya escribí en otras revistas de rock, pero escribía jazz, además que en ese entonces no había revistas de este genero, hasta que Sergio Monzalvo las inventó. Sergio se fue a vivir un día a Holanda de la desesperación de que no había condiciones para escribir de jazz en México, que por cierto, le escribí y le dije que fue un pendejo, porque ya se puede escribir de jazz aquí. En México, si te das el lujo de vivir como pobre, puedes vivir de escribir sobre jazz, y pues, Sergio no lo lograba, y se fue desesperado y decepcionado a otro país.

Pero las cosas han cambiado, de hecho, Juan José Oliver afirma que la época de oro del jazz mexicano no fue en los años 50, ni en los 60, sino en esta época, porque ha crecido cuantitativa y cualitativamente, de lo cual estoy totalmente de acuerdo.

Los mexicanos ignoramos nuestra propia historia, nuestra propia madre, en pocas palabras, somos una bola de desmadrados, porque no conocemos nuestra riqueza musical a nivel jazzistico. Hector Jalal “El árabe”, ha sido uno de los mejores jazzistas en nuestro país, era arreglista de la orquesta de Luís Arcaraz, y fue el único que grabo un LP con Chico O’farril en México; sin embarbo, nadie, o casi nadie, habla o conoce de él. Es curioso, pero los mexicanos están presentes en el jazz, aun antes del nacimiento de este genero, pero aun así no esta escrita esta bitácora.

En la actualidad la mayoría del jazz mexicano se encuentra en el Distrito Federal. Pero fuera de ahí, en San Luís Potosí, esta Jorge Martínez Zapata, un señor de 70 años que nunca ha querido salir de su Estado, solo una temporada estuvo dando clases en la Escuela Nacional de Música en el DF, pero se regresó a San Luís y, son sensacionales sus propuestas. Por ahí hay dos discos de este artista, pero son verdaderamente muy difíciles de conseguir.

También estoy maravillado con lo que hace un grupo de jazz de Oaxaca, en donde comienzan tocando las armonías mixtecas, para improvisar con códigos jazzisticos, y después se van al revés. Cuando los escuché, me pareció algo sensacional. Pero esto es solo un ejemplo porque, en realidad en todo el país, como en Baja California y jalapa, hay un jazz de primera calidad, porque en México se están fabricando nuevos códigos de jazz y, te aseguro que no tarda esta escuela en hacer ruido a en el mundo. Porque si algo debemos de aceptar, es que a nivel mundial, el jazz mexicano no existe, es prácticamente invisible.

Claro, con esto tampoco digo que no halla jazzistas en el ámbito internacional, ya que el baterista base de Pat Metheny, es un mexicano, y se llama Antonio Sánchez. Ante el sello Down Beat, que es como la Biblia actual del jazz, hacen constar que este baterista mexicano ha recibido más aplausos en Alemania o Suecia que el propio Metheny, lo cual, a Pat Metheny le da mucho gusto, porque presume de tener a uno de los mejores bateristas de jazz del mundo pero, después de Antonio Sánchez, el jazz mexicano a nivel mundial es prácticamente invisible…

1.2.08

Una plática con Malacara, toma II

Cuando uno platica con Antonio Malacara te preguntas si será pertinente seguir escribiendo de música, escribir y comentar sobre ella. Pero también se te viene a la mente que somos bastantes los que gozamos de la música. Que realmente todos podemos comentar sobre ella, todos podemos vivirla, sentirla, inclusive hacerla, pero… pocos se atreven hacer alguna de estas cosas.

Aun así, seguí platicando con Malacara de ese jazz que se fabrica en México, sin saber hasta donde terminaría la lección, y seguir escuchando hasta que termine la música.

…el jazz mexicano no esta en lo subterráneo, esta en el sótano de lo subterráneo. Pero cada vez ya son más los que hacen jazz en este país y, aunque fuéramos pocos, lo que se hace de música en el país, es digno de respetarse. Mi compadre John Lennon decía “Tal vez pienses que soy un soñador, pero no soy el único”.

Cuando como periodista, político, o como mero ciudadano de infantería, confías en las multitudes, estas cometiendo un grabe error… bueno, pensándolo bien, menos los políticos, porque de eso viven los güeyes, pero siempre hay que desconfiar de las multitudes. Cuando una multitud es muy grande (perdonando y aceptando el pleonasmo) es peligroso, porque el jazz nunca va a ser música de masas, y esa es una de sus mayores virtudes.

Ya tenemos programado el Primer Festival Nacional de Jazz con una cantidad de grupos de provincia, y otro tanto de la capital. Podríamos haberlo hecho con más grupos de provincia, pero lo hicimos con ese centralismo para poder llenar un poco más las salas. Si nosotros invitamos en una sola fecha, por decir, a Arturo Ávila de Monterrey y al grupo Ameneyro de Chiapas en un concierto, tal vez vayan sus secretarias, o diez curiosos del DF. Entonces mejor decidimos anunciar a un grupo de la ciudad de México, y a un grupo de cualquier estado del país, para que el grupo de la capital jale a su gente a escuchar a los grupos de provincia….

La platica de pronto tomo otros rumbos, una faceta un tanto más rockera. Y es que fue inevitable no preguntarle acerca de este género musical, ya que cuando presento su libro, llevaba puesta una playera gris con el logotipo de Pink Floyd que desviaba mis ojos y mis pensamientos.

…Mira, si te digo que hay jazz en los discos de “Ummagumma” y “Dark side of the moon” de Pink Floyd, y me escucha un amigo diciendo o publicando eso, probablemente me parta la madre. Pero ya hablando un poco más en serio, te puedo decir que no hay jazz en si, ya que no manejan un código jazzisitico. Pero por otro lado la free music o el free jazz, si lo analizamos un poquito más, podemos encontrar que tampoco es jazz.

Por ejemplo, los discos de Piazzolla los tengo en mi hemeroteca junto con mis discos de jazz sudamericano pero, Astor Piazzolla no es jazz. Y es que a pesar de que estos grupos como Pink Floyd, King Crimson o Eric Clapton, en algún momento llegaron a improvisar de manera espectacular, no se les puede considerar músicos de jazz; ya que estos músicos dependen de otros códigos musicales que no corresponden al jazz.

El jazz es una cultura, no es solo un género musical. El jazz es una manera de ver la vida, como decíamos del rock cuando teníamos 15 años. Pero el rock tiene la gran bronca de que cualquiera puede acceder, algo que jazz no tiene.

Cuando a Duke Ellington le preguntaron que era jazz, el contesto “Si te lo preguntas, nunca lo vas a saber”, el jazz no se define con palabras, tienes que sentirlo. Así que no hay que preocuparnos tanto en definir el jazz, simplemente hay que disfrutarlo, porque nunca vamos a poder precisarlo. Es más, ni siquiera tenemos un dato exacto de cuando comienza el jazz…

Y después de una plática con Malacara, no queda más que seguir escuchando jazz.

17.1.08

Y cuando desperté, Pachuca estaba ahí


Es curioso, pero Pachuca salio a relucir en el primer Festival de Nacional de Jazz. ¿Cómo?, muy sencillo, entre los más de 20 grupos invitados para este evento, uno de ellos radica en esta ciudad. Y, no es precisamente uno de ellos, más bien ella, que por si fuera poco, es una de las mejores cantantes de jazz que hay en nuestro país, se llama Verónica Ituarte.

Aunque ella nació en la en la ciudad de México, lleva varios años radicando en nuestra ciudad y, es aquí, donde a muchos no les gusta vivir por ser un ciudad aburrida y anticuada, donde precisamente una gran jazzista decidió vivir.

Pero el punto no es precisamente hablar de Verónica, sino en lo curioso de como fue que llego el nombre de Pachuca a un festival de jazz. La ciudad tuza no tiene gran actividad jazzistica, el último concierto que más se le puede acercar al jazz sería el que hubo el 21 de diciembre cuando toco Cabezas de Cera en un pequeño salón de fiestas de la ciudad, en donde, por cierto, quedaron de tocar Mood Funky Trio, uno de los pocos grupos de jazz formalizados de esta ciudad y, no lo hicieron por problemas técnicos y de organización.

También tenemos el único festival de jazz en el Estado, que se ha llevado por cuatro años ininterrumpidos. Es organizado por un restaurante muy prestigiado de la ciudad pero, en el que lamentablemente, solo puede asistir quien puede pagarlo, en este caso, una pequeña elite de la ciudad.

En la feria del libro universitaria, en algunos años se preocuparon por tener un repertorio musical que incluyera jazz de talla internacional, pero en su ultima edición lo único que hubo de jazz, fue una pequeña charla que organizo el pianista Alexis Estrada en el Café literario. Además de un concierto que, a última hora no se llevo acabo por razones técnicas, económicas, o algo así.

Pero aun así el jazz se escucha en la ciudad, y gracias a Verónica podemos darnos el patriotismo de decir que Pachuca estará en un festival nacional de jazz, que por cierto iniciará el 15 de febrero a las 19 horas en el Foro Cultural Coyoacanense, y al parecer creo que no tendrá algún costo.

Ojala, que en algún momento, en nuestra ciudad se motiven más los eventos jazzisticos, y que no digan que no se hacen por la carencia de músicos de esta talla en la ciudad, porque los hay, y en su mayoría de buena calidad. Tenemos al grupo Midnight Blues, que tiene un jazz muy variado y hasta experimental, la ultima vez que pude verlos en vivo, estaban haciéndole un tributo a Gabilondo Soler, eso si, destacando más lo jazzistico que lo infantil. Ahí esta Alexis y su trío, Mood Funky, y muchos otros que tocan en pequeños cafés intentando hacer jazz en una ciudad, donde no parece haber otra cosa mas, que fútbol.

12.1.08

Carta de Woody

Mientras pasaron las hermosas fechas de diciembre, donde nos damos el lujo de descansar un poco más de la cuenta, recibí un correo electrónico que llamó mucho mí atención, me había escrito un hombre llamado Allan Stewart Königsber. En un principio pensé que se trataba de una broma, pero después de leerla me di cuenta que se trataba de una gran carta y de una gran persona. Me di el lujo de traducirla al español para compartirla con ustedes:

Querido Jesús:

Me di tiempo para escribirte porque descubrí a través de una computadora que tiene más ventanas que el castillo Chambord, y que los hombres le llaman Internet, que te gusta el jazz. Así que en cuanto miré tu correo de sugerencias reclamaciones no he dudado en hacerte la invitación para que asistas a los conciertos que presentaré este 2008 en la ciudad de Barcelona y, si me confirmas tu presencia, te podría regalar un pase doble para que puedas escucharme, sólo tendrías que pagar tu pasaje y tu estancia en la ciudad.

Yo sé que suena rara mi invitación, y más porque quizás no sepas quien soy, pero déjame decirte que mi banda no es muy buena que digamos, y si soy un poco más sincero, yo no toco muy bien el clarinete. Si yo no fuera una celebridad probablemente nadie asistiría a mis conciertos, y mucho menos haría giras por Europa con mi banda de jazz.

Deseo que asistas, porque ya estoy cansado que la gente sólo valla a verme porque soy el gran cineasta que toca el clarinete, si desean ver eso, también pueden ir al circo a mirar como los french puddles brincan los aros, porque en verdad presenciarían el mismo espectáculo. A mi me gustaría empezar este año con un publico distinto, con personas que escuchan jazz por disfrutarlo y que sea parte de su existencia, y no una manera de vida.

Ya busqué mucha gente como tú en Internet para invitarla, para que conozca mi trabajo musical y me hagan una critica constructiva y destructiva. Que me digan de una buena vez si vale la pena que siga presentando conciertos de música o de plano mejor me dedico a seguir haciendo jazz en la pantalla grande.


Sabes, también me gustaría que la gente me conociera como un gran jazzista y, se que para eso debo caminar mucho. Por eso, desde que tengo 14 años aprendí a tocar el saxofón, aunque después elegí el clarinete porque siempre he querido tocar el jazz que se escuchaba en Nueva Orleáns.

A veces aprovecho mis películas para sacar a flote mi talento musical y crear jazz con mi propia banda que se llama New Orleáns Jazz Band. Con ella andamos haciendo lo que podemos, presentándonos donde nos dejan, ensayando cuando tenemos tiempo libre, porque además de tener sexo, tocar con mi banda es uno de mis pasatiempos preferidos.

Con decirte que la primera vez que gané un premio en Hollywood, esos premios que ya están arreglados, y que cuado ganas, pasas al frente para que te den una estatuilla de oro de un hombre cruzado de brazos y que se llaman Los Oscares, no asistí a dicho evento, ya que estaba tan concentrado tocando mi clarinete en mi casa, que se me olvido asistir. Como iba a dejar la oportunidad de seguir tocando mi clarinete, justamente cuando le estaba haciendo el amor, sólo por que tenía que ir a recoger un premio, que de cualquier forma, me lo mandarían por correo.

Aunque no se que tan lejos quede Pachuca de Barcelona, espero encontrarte en mis conciertos por Europa, y espero un día visitarte por tu ciudad, o si tu prefieres, hacemos una sesión de jazz en mi casa, tráete el instrumento que toques y unos amigos, sirve que los llevo a conocer un bar en Nueva York que esta fantástico.

Se despide, Woody Allen

14.12.07

Navijazz

Ya estoy cansado de escuchar en todas las navidades las mismas canciones, los mismos discos que se refunden en algún lugar oscuro de la casa. Álbumes discográficos que deben ser comprados y destruidos en cuanto vean alguno, sin importar que sean originales o piratas.

Escúchenlos, quizás una sola vez, pero después procuren demoler estos covers navideños como “Campana sobre Campana” interpretada por RBD, “Rodolfo el Reno” con Belinda, o Ninel Conde con “El año viejo”, háganlo por el bien de otros discos que jamás se escuchan o que se pierden en ese agujero invernal llamado Navidad. Pero si todavía creen que no hay otros, y que lo único que se puede poner es el disco de Luis Miguel navideño, ahí les van unas humildes recomendaciones de La hora jazz.

NewOrleans Christmas. Este disco que saliera en el año 2006 por el sello discográfico Putumayo, es una buena recomendación para comprar en esta navidad. Es sencillo, es remontarse a las buenas épocas del Jazz de Nueva Orleáns, pero en una versión para la época. Se pueden encontrar temas tan conocidos como “White Chrismas” cantada por John Buhoté y otras desconocidas como “Santa’s Second Line”. El disco esta lleno soul jazz y, hay algunas canciones que se pueden bailar con toda la familia o con la pareja, ya que tiene temas donde se acompañan de grandes bandas como la New Birth Brass Band.

Diana Krall, Christmas Song. Para los que prefieren ser un poco más neutros y no caer en los excesos de algo muy quemado, o algo que no sea muy desconocido, esta la canadiense Diana Krall son su disco navideño que sacara en el 1 de noviembre del 2005. En este disco la pianista decidió recopilar temas populares de la navidad con grandes arreglos jazzisticos. Dentro de este álbum participaron más de 25 músicos junto con la magnifica voz de Krall, que hacen las canciones digeribles, con un toque sensual, en las que inclusive, como a la mitad del disco, te olvidas un poco que es de navidad. Un gran trabajo navideño que no puede faltar este 25 de diciembre y es fácil de conseguir en alguna tienda de discos.

Louis Armstrong, What a wonderful Christmas. Un disco para aquellos que quieren algo más sofisticado. Temas clásicos de la navidad interpretados por uno de los mejores trompetistas de swing de la historia. Pero ahí no acaba lo magnifico del disco, ya que en esta recopilación navideña, Armstrong hace acompañar a su trompeta y a su excelente voz con otros grandes del jazz: Dinah Washington, Benny Carter, Lionnel Hampton, Duke Ellington y su orquesta, entre otros. A pesar de ser grabaciones muy viejas, la remasterización que tubo el disco hace un par de años, hace que el disco se escuche con una buena fidelidad sin perder el toque antiguo de las interpretaciones.

Son tres opciones que les ofrezco; deseándoles en su cena de navidad una excelente comida, buenos regalos y una rica bebida, pero sobre todo, desearles un buen regalo musical.

10.12.07

De Aztlán a Jazztlan

Observas, y te das cuenta que en la mesa de en medio un grupo de personas aprovecharon el concierto para cruzar las copas, abrasarse y emborracharse hasta que las carteras quedaran vacías. Haber tenido la fortuna de estar en la única presentación de Jazztlan en la ciudad de Pachuca en el 2007, y haberlos escuchado como si fuera música de lobbie, como si este tipo de grupos se presentaran todos los domingos en la plaza independencia, pero que importa, al fin y al cabo ellos pagaron su cuenta.

Pero hubo otros que si sabían lo que ocurriría, que estaría en el escenario uno de los grupos más originales de jazz en nuestro país. Un grupo que toca lo que siente, que sabe compartir su música entre ellos y la gente que los escucha. Que a pesar de ser músicos que pertenecen a otros proyectos, cuando son jazztlan, son solo eso, y lo disfrutan.

Jazztlan es un grupo que se formó por los años ochenta, pero que se consolidaría hasta 1992 como un cuarteto conformado por Carlos Gallegos en el piano, Ricardo Ramos en el vibráfono, Rafael Sáenz en la batería y Alfredo Landa en el Bajo. Con el tiempo el grupo fue cambiando hasta consolidarse como un quinteto con Arturo Ramírez en el piano, Mauricio Blass en la batería, Jorge Cristians en el Saxofón y los dos únicos sobrevivientes que han estado desde el inicio del grupo, Ricardo y Alfredo.

No se como sonaba jazztlan en los 90’s, pero en este nuevo milenio, es un grupo que se podría presumir como uno de los pocos que trasmiten en el escenario lo que son, sin prejuicios ni moldes, expresando que son un grupo mexicano con un toque argentino. Que el “tlan” viene de Aztlan, del origen de los mexicanos, y el jazz, de las influencias musicales que cada músico trae en el corazón.

En el jazz de esta agrupación, hay rock, música clásica, progresivo, todo esto oculto en cada nota. Cinco hombres que cuando tocan, ríen, platican entre ellos, y hasta el vibrafonísta se da el lujo de mirar los mensajes de su celular mientras toca, como si sus manos estuvieran conectadas a su instrumento.

En el grupo Jazztlan nadie dirige, o por lo menos en los conciertos parecen libres. Simplemente juegan con la música, alguien de pronto sincopea y exagera en una de sus notas y no se sorprenden, ya que es común entre ellos. Vuelven a sonreír con la mirada, platican entre ellos y se preguntan “¿Se escuchó bien?” y siguen riendo, y siguen volando como si el escenario fuera una aeronave sobrevolando por el cielo.

Así son ellos, mezclándose musicalmente él uno con el otro, sin existir favoritismos, complaciendo a la gente si le piden “La chica de Ipanema”, que Alfredo Landa la sobrenombra “La Abuela de Ipanema” por ser un tema muy viejo y demasiado conocido. Interpretando las composiciones que ellos mismos hacen, tocando temas tan complicados como los de Sun Ra o Herbie Hankock.

Y al final son distintos, vidas que cada uno de ellos lleva bajo la piel y, ¿Por qué no?, a través de los Procesos Urbanos y de un Cibertango, en un 7° día de la semana se vuelvan a encontrar por la bella airosa para formar jazz, sin dejar de ser jazztlan, sin dejar de ser vidas diferentes.

30.11.07

Campos de concentración

Presenciar un concierto de Alejandro Campos es como mirar un video de jazz de los años cincuenta. Un grupo de cuatro personas proyectando lo que saben y pueden tocar, cada uno en su mundo, en su instrumento, pero eso si, sin olvidar que son guiados por un líder, por un maestro que guía a los demás, y que solo le interesa tocar jazz.

Cuando Alejandro toca su saxofón es serio, no hace fiestas, y mucho menos trata de quedar bien con el público que lo escucha, simplemente interpreta, siente su música y no le interesa nada más, simplemente crea su propio campo de jazz que cultivaría cuando apenas contaba con nueve años de edad y se ponía a escuchar a Dave Brubeck, Thelonious Monk, y a John Coltrane entre otros, gracias a su hermano Edgar, que también se dedico al jazz tocando la batería.

A los quince años fue influenciado por la música de Miles Davis, decide tocar la trompeta, la cual no le gusto mucho, para después decidirse a tocar el saxofón. A sus dieciocho años tubo su primer contacto con otros jazzistas, cuando se encontró con el pianista Eugenio Toussaint. Juntos tocarían un palomazo donde Eugenio quedaría encantado de tocar con el saxofonista, y lo invitaría a seguir tocando con él.

Alejandro campos es un músico que ha estado en grandes proyectos de jazz mexicano. Estuvo con Roberto Aymes con el grupo Blue Note, grabó con Sacbé dos discos y también participó en la creación del grupo Astillero. Todo sin contar las numerosas participaciones en vivo que ha tenido con otros artistas de talla nacional.

En el año 2000 formó su propio cuarteto con el que toca actualmente, participando en salas de conciertos, así como en restaurantes prestigiados, pero eso si, sin dejar a un lado su estilo serio en la interpretación.

“Al jazz hay que ponerle atención, ya que no es como los temas que generalmente escuchamos en la radio, de esos que no duran mas de tres minutos. No, para tocar jazz, así como para escucharlo, hay que tener una cultura del jazz y llenarse de él, pero sobre todo, hay que prestarle mucha atención” eso dijo Alejandro campos un 23 de noviembre del 2007 en el cuarto festival de jazz en Pachuca. Creo que de ahí viene su manera sería de tocar, ya que cuando lo hace, profundiza y siente cada una de las notas que salen de su saxofón.

Alejandro no es un jazzista complaciente, el toca lo que le gusta, experimenta con la música y trata de llegar a una mejor improvisación. A veces da la impresión de que en cualquier momento dejara su sax para regañar al distraído que no lo escucha, o sencillamente, parece que se pierde entre las sincopas y las creaciones que se generan en el instante.

No lo sé, quizás y en ese concierto él estaba enojado, y generalmente acostumbre a sonreír y ser mas activo en escena. Pero ese día, mientras tocaba a Stan Getz y a otros grandes del jazz, me pareció ver todo en blanco y negro. Creí entrar en la gran época del hard bop, y escuchar el jazz clásico que pocos se atreven a tocar en la actualidad. Fue como retroceder en el tiempo hasta ser parte de la concentración de Alejandro Campos, y entender porque Coltrane y Davis tocaban de manera tan sería, sin afectarles quien los escuchara, sin impórtales hasta donde pudiera llegar su música.

Compositor hidalguense presenta sus piezas musicales de 25 años de trayectoria

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, existió en el Estado de Hidalgo uno de los compositores más importantes que ha dado nuestro país, Abundio Martínez. Él era un músico capas de componer e interpretar melodías que plasmaron lo que México vivía en aquella época. En la actualidad, en nuestro Estado, todavía contamos con músicos capaces de componer, interpretar e incluso, experimentar en algún instrumento musical, como es el caso del pianista Luis Jaime Escorza.

Luis Jaime se presentó en el Auditorio Baltasar Muñoz Lumbier el 25 de noviembre del 2007 para celebrar sus 25 años de trayectoria musical. Llevó acabo un recital de su música interpretada en el viejo piano universitario, que cuando alguien llega tocar sus pedales, rechinan al igual que las sillas del auditorio. Pero aun así, el pianista se aventuró a presentar un concierto lleno música que no se encuentra grabada en ninguna compañía discográfica, que solo se escucha en alguna sala de conciertos o en alguna escuela de artes.

El concierto duró alrededor de una hora, tocando temas con los que el compositor iniciara su carrera artística en los años ochenta, como “Preludio en C” “Sueña”, y temas que ha compuesto en los últimos años como “Mar de ser” y el tema “Melsyl”.

A la mitad del concierto fue acompañado por la voz de Susana Mijangos, soprano que estudió la licenciatura en canto de ópera y concierto, en el Conservatorio Nacional de Música. Juntos interpretaron dos temas, pero el que más emocionó al público fue “Tesis en Mi”, donde la soprano recita dentro del tema un pensamiento escrito por el propio compositor en Náhuatl:

“Les pregunto a los árboles por ti, y caen desmoronados en pájaros sin mirarme si quiera. A veces el silencio se convierte en un hongo que crece hasta ser cielo y grita,
y llora, para que no me atrape antes de preguntar otra ves por ti”.

Jaime tuvo sus primeros estudios formales en la Escuela de Música José F. Vázquez, continuándolos en la Escuela nacional de Música de la UNAM, donde estudió piano, armonía y contrapunto. En 1996 fue becado en la categoría de creadores con trayectoria en el área de composición musical, del Fondo Estatal para la cultura y las Artes de Hidalgo con su proyecto “Tesis en Mi”

Al final del concierto Luis recibió las felicitaciones de su público, y fue tanta la emoción que provocó el pianista, que las personas que se encontraban en el lugar lo obligaron a subir al piano, para que tocara nuevamente. Él aceptó, y tocó alrededor de diez minutos más, demostrando que es un pianista exigente en lo que toca, rígido con su público, sin olvidar que no es el primer pianista, ni el último que lo habrá en el Estado de Hidalgo.

25.11.07

Jazz Tempo: Un camino largo por recorrer

Es triste que un grupo musical no goce de una compañía discográfica, y más cuando son músicos dedicados a difundir un género en especial, como el grupo Jazz Tempo que fundó el bajista Alex Loyola por el año de 1986.

Loyola inició este proyecto de jazz con personas distintas y, como suele pasar en la mayoría de los grupos musicales, siempre hay personas que se quedan en el camino, pero hay otras que entran y se fusionan muy bien con los proyectos. Desde hace tres años este quinteto pudo consolidarse con Mauricio Blass en la batería, el argentino Jorge Cristians en el saxofón, Arturo Ramírez en el piano y Fabiola Chávez en la voz.

Todos ellos con edades distintas, Mauricio y Fabiola no rebasan los 30 años de edad, mientras que Arturo ya anda pasando de los treinta. Jorge al igual que Alex, oscilan ya por los cuarenta y tantos años. Pero las variaciones de edades no ha sido un obstáculo para ellos, sino todo lo contrario, o al menos eso me contó Alex cuando tuve la oportunidad de platicar con él en el cuarto festival internacional de jazz de la ciudad de Pachuca “Si, tenemos edades distintas, pero eso ha hecho más rico el proyecto”.

“Jazz Tempo, es el tiempo exacto de hacer jazz, el momento justo y adecuado para explorar este genero, y difundirlo” comentaba Alex. Y así lo tratan de hacer en su disco que no tiene un nombre en especial, pero que si cuenta con seis temas que ellos mismos consideran un estándar en el genero: “I’ve got you under my skin”, “Night and Day” de Cole Porter, y también temas conocidos como “Bésame mucho” o “La Chica de Ipanema”.

Es curioso, pero a pesar de que en su disco pueden sonar cuadrados y alivianados, en vivo son distintos. Se pueden fusionar perfectamente con otros ritmos, pueden tocar jazz con un poco de reggue, pasar por el funk a los estilos africanos y todo esto en canciones tan comunes como “blue moon” o “una mañana”.

Así es como ellos saben mezclar el jazz, sin perder el estilo y el estándar. Tocando en restaurantes nocturnos, como en lobbies de hoteles renombrados, esperando ser llamados en los festivales musicales del país, encontrando caminos inesperados, perfectamente improvisados, siempre con una mirada sincopada.

Para Jazz Tempo es el tiempo justo de tocar jazz, aceptar que han pasado por otros géneros como el pop, el rock o los boleros sin despreciarlos, sabiendo que tarde o temprano se encontrarían con el jazz para nunca soltarlo, y sentir la música en cada concierto. Seguir tocando hasta que el tiempo se acabe, seguir recorriendo el camino, con la ilusión de quedar grabados algún día en la historia mexicana del jazz, sin importar cuanto se tenga que recorrer, sin pensar cuanto se tenga que caminar.

18.11.07

Musicalmente tolerante


“No es malo que los violines se escuchen a destiempo, lo malo sería que los violines jamás se pudieran escuchar”

Si te gusta el rock, no puedes escuchar pop. Si saboreas la música sinfónica no debes oír dance. Pero si escuchas jazz, ¿Qué es lo que no puedes escuchar? Hago esta pregunta debido a que este 16 de noviembre, como todos los años, se celebra el día internacional de la Tolerancia, ese día donde supuestamente debemos reflexionar acerca de la libertad y el respeto que le tenemos a las demás personas y a nosotros mismos.

Se habla de la tolerancia en el género, en lo político, de raza, entre otros y, ¿Dónde quedó la tolerancia musical? ¿Cuántas veces en nuestra casa nos han prohibido poner algún disco sólo porque a alguien no le gusta escucharlo? creo que a todos nos ha pasado, y tenemos que reprimir nuestros gustos musicales en lo más profundo de nuestro corazón.

Creo que no importa cuantos géneros musicales nos puedan gustar, que en nuestra colección de discos tengamos a La Orquesta Sinfónica de Nueva York, un disco de Peter Gabriel, una colección completa de José Alfredo Jiménez, un disco de John Coltrane, un sencillo de Michael Jackson en acetato, y un disco de José José y Gloría Trevi, ¡que importa cuanta diversidad tenga nuestra colección, si existe la tolerancia!

La tolerancia de que puedo escuchar “Take Five” de Dave Brubeck para después poner “Amar es algo más” de Los Amigos Invisibles. De ahí pasar a una buena cumbia de Los Ángeles Azules y después poner una canción de Devendra Banhart o de Tony Bennett. Y es que eso es lo mágico de la tolerancia musical, de disfrutar cada tema que pasé por nuestros oídos y conocerlo, ya que peor sería quedarse en la ignorancia de no haberlo escuchado.

Imagínense que los jazzístas fueran verdaderamente herméticos en sus gustos musicales. Si eso fuera así, hoy no existirían grupos como Gotan Project, que mezclan los tangos con la música electrónica, o Poncho Sánchez haciendo salsa con jazz. Los experimentos de mezclar rock, jazz, boleros, música de cámara de John Zorn, Mr. Bunlge o el grupo Laba sencillamente no existirían.

Chick Corea nunca hubiera interpretado “El concierto de Aranjuez” en su album Light as a Feather, y Miles Davis nunca se hubiera mezclado Rap en su último disco llamado Doo bop. Caetano Veloso jamás habría cantado “Farolito” de Agustín Lara, “Come as you are” de Nirvana” o “Eleanor Rigby” de Los Beatles.

En pocas palabras, si el jazz no fuera tolerante, se habría quedado en los años veinte, con el swing y nada más. No hubiéramos disfrutado de grandes fusiones que existen ahora. Simplemente el blues y el jazz seguirían escuchándose únicamente en los barrios bajos de las grandes ciudades, esperando a ser tolerados, buscando la libertad de ser algún día escuchados.

7.11.07

Concierto un poco Prieto

Es raro, pero de pronto, caminando, entre esas calles donde sopla un viento acompañado de polvo y soledad, encontré un concierto de jazz. Lo más curioso de todo es que por primera vez, esa armonía de sonidos serían solo para mí, sin que nadie más lo pudiera escuchar.

Llegue aquel restaurante, observé que las mesas se encontraban vacías pero, en cambio, el escenario estaba repleto de sonido, lleno de energía sincopada, como si el cuarteto de músicos estuvieran frente a más de cien mil personas pero, solo estaba yo.
Decidí sentarme, escuchar el sonido que dispersaba el cuarteto de Pablo Prieto y, esperar a que algo sucediera, y en efecto, sucedió bastante. Ya que no solo escuché, también observe a cuatro músicos enamorados del jazz que no les importó tocar frente a mí o frente a nadie. No puedo olvidar por ejemplo, la sonrisa de Dulce Recillas mientras tocaba el piano, que de vez en cuando paraba la cabeza para mirar a sus compañeros, y sus manos parecían dos bailarines contentos sobre un piano, que bailaban con la mejor intención de hacer jazz.

Algo que también observé fue un contrabajo lleno de pasión femenina y, aunque ya había observado tocar este instrumento por una mujer, nunca lo había visto hacerlo como lo hizo Pilar Sánchez aquella noche, no estoy seguro pero, creo que ella ama su contrabajo, porque lo tocaba con fuerza, como se abraza a la persona que uno ama, y al mismo tiempo, era cuidadosa en cada una de sus notas, dejando en cada una de ellas, un feeling de alegría y calor.

Jorge Brauet de vez en cuando descansaba su Saxofón, se iba del escenario y regresaba para volver a tocar, y cuando lo hacía, no titubeaba en hacerlo de manera sorprendente, de pronto cerraba los ojos, de vez en cuando su sonido resaltaba de los demás instrumentos y le daba el toque romántico al concierto. Cuando menos sentía, desaparecía nuevamente del escenario o dejaba que sus compañeros improvisaran.

Este cuarteto estaban encabezados por Pablo Prieto en la Batería, un músico que dejaba notar su talento en la sencillez de sus percusiones. Y es que no es como los bateristas que tratan de lucirse golpeándole a su instrumento lo más duro y rápido posible cuando les toca improvisar, sino todo lo contrario, trataba de tocar sus platillos y sus tambores con delicadeza. A Pablo no le interesaba sonar fuerte, le interesaba sonar bien. Sus improvisaciones no era muy largas, como lo hiciera alguna vez Art Barkley, pero fueron suficientes para hacer vibrar las botellas de vino que se encontraban en las mesas, y sellar su sonido en los aires pachuqueños.
Así tocaron alrededor de dos horas y, al final, me acerque a ellos para preguntarles como se habían sentido al tocar en aquel lugar, a lo que el cuarteto contesto con un tono sarcástico: “Muy padre, la verdad nos encanta tocar en lugares así, pero lo que más nos gusto fue la vibra de toda la gente que vino a vernos tocar”. Después me retiré con un excelente sabor de oído, preguntándome si algún día regresarán.
Bueno, la verdad es que también estaba el dueño del restaurante, los meseros y dos parejas de enamorados. Una se fue a la mitad del concierto, y la otra… creo que nunca se percató que había un concierto de jazz.

2.11.07

Muertos sincopados

“Podrá no haber jazzístas, pero siempre habrá jazz”

Esta ocasión quisiera hacer un altar de muertos distinto, no quiero poner a mis abuelos o a mis tíos lejanos, mucho menos el amor secreto que todos tenemos por ahí escondidos, tampoco deseo santificar a mi suegra o a mi mejor amigo que por circunstancias de la vida, se lo llevo el destino. Esta vez ambiciono hacer un altar de muertos con todos los músicos sincopados, y ponerles como ofrenda sus mayores placeres y deseos, para que la calaca tilica y flaca se llene de jazz.

Comenzaré con Michael Brecker que el destino se lo llevó al cielo para seguir componiendo con su saxofón el 13 de enero del 2007, un hombre que desde niño se le cultivo el jazz en el corazón, y que a sus veinte años de edad ya tocaba con Frank Sinatra, John Lennon, Erick Clapton, entre otros grandes. En su carrera como músico llego a ganar 13 Grammys, y se llegó a considerar el sucesor de John Coltrane, otro de nuestros integrantes en el altar de muertos.

Coltrane era otro amante del saxofón, uno de los mayores exponentes del jazz del siglo XX. Junto con el trompetista Miles Davis llegó a evolucionar la música, dejándose llevar por notas libres y duras, creando en los años cincuenta lo que se conoce como hard bop y free jazz. Miles y Jhon dejaron a la humanidad discos excelentes como “A Love Supreme”, “Milestones” y "Kind Of Blue”, discos que no necesitaron de gran tecnología para lograr la inmortalidad.

Para darle un poco de carisma a mi altar, pondré una fotografía de Louis Armstrong, la pondré entre una de las principales, junto a la de Juan José Calatayud, se que estos dos personajes le quitaran la tristeza a mi ofrenda, y la harán aun más original.

Y es que hablar de Armstrong es remontarse a los mejores años del swing, del jazz que volvía loco a todo el mundo en los años treinta, es escuchar una de las trompetas más locas y alegres de la historia. A Louis no le importaba tocar frente a gente negra o blanca, a el simplemente le interesaba tocar y hacer que las chicas se les enchinara la piel con su voz en la canciones románticas, así como provocar el baile a todos los hombres con lo alto de su trompeta. Sin duda, era una persona que se fundía en el escenario, que hacía, y hace olvidar, la tristeza a través de cada uno de sus temas.

Por otra parte Calatayud, este pianista mexicano que no podía faltar en nuestro altar, y que sin duda, su alegría y carisma hará que las flores de cempasúchitl se pongan a bailar. Un pianista que también tocaba con el corazón, que no necesito de un pedal para convertirse en uno de los mayores exponentes del jazz en México. Si por él hubiera sido, habría tocado con una sola mano, con un sólo dedo, y de cualquier forma su música se hubiera quedado en la eternidad. Seguramente muchos jazzístas de la actualidad han de querer resucitarlo, pues todos aquellos que llegaron a tocar con él, saben que el único requisito para tocar con este pianista era disfrutar la música, equivocarse y volverlo a intentar, y quizás, equivocarse nuevamente, con la intención de formar algo nuevo.

Valla que será una ofrenda de muertos muy grande, donde también incluiré a Nina Simone, Ella Fitzgerald, Billie Holiday, James Brown. También a jazzístas un poco más melancólicos como Charles Mingus o Thelonious Monk. A todos ellos les pondré algo que disfrutaron en vida, instrumentos como el piano, saxofones, trompetas, una batería, armónicas, un banjo y una guitarra. También les dejaré un poco de marihuana, de cocaína, cigarros, un brandy, tequila, vino tinto, y buen whisky. De comer les dejare poco, solo comida árabe, china y mexicana, un poco de pan de muerto y, una grabadora escondida para que quede grabado el concierto espiritual entre todos estos maestros que aun hacen vivir el jazz.

26.10.07

Caricatujazzeando

Todos escuchamos jazz en momentos que menos imaginamos, lo percibimos inclusive, en lugares donde nunca pensamos que podríamos escucharlo. Es ahí donde comienza nuestro viaje por el mundo jazzístico del cine y la televisión, en esos dos medios que nos rodean constantemente y, que de vez en cuando nos dan breves lecciones de jazz.

Comenzaremos con una película de cine, que sin ser necesariamente un film biográfico de jazz, este género musical es indispensable para la trama de esta película. Me refiero a “Taxi Driver”, película realizada en 1976 por el director Martín Scorsesse, donde la banda sonora fue realizada por Bernard Herrmann. No se puede negar un sentimiento de tristeza mientras se escucha ese jazz de Bernard, que lo llevaría a ganar el premio Anthony Asquith en los premios Bafta a la mejor música sonora de aquel año.

Otro ejemplo claro del buen jazz cinematográfico, y que sin duda todos hemos escuchado, es el primer tema sonoro de la película “James Bond”, escrito en 1962 por Monty Norman junto con la orquesta de Jhon Barry, quienes le dieran los toques jazzísticos suficientes para convertirlo en uno de los temas sonoros más conocidos en el mundo del cine.

Grandes cómicos, sin ser necesariamente músicos, se han unido a la interpretación de temas jazzísticos en el cine, Jim Carrey por ejemplo cantó el tema “Cuban Pete” en el soundtrack de la película “The mask” que se realizara en 1994 junto con una gran banda de swing, donde también participó como actor principal. En 1970 el cómico Germán Valdés “Tin Tan” realizaría en 1970 el doblaje del gato seductor en la película “Los aristogatos”, cantando la canción “Everybody wants to be a cat” que interpretó originalmente el jazzista Phil Jarris, pero que para muchos críticos, la versión en español superaría la versión en ingles, donde Tin Tan traducía esta canción como “Todos quieren ser ya gatos jazz”.

No puede faltar uno de los temas más populares tanto en el jazz como en la televisión, nos referimos al tema de la caricatura “The Pink Panter” creado por el estadounidense Henry Mancini, quien a principios de los sesentas colaboraría para la realización del tema de esta película. Quien iba a pensar que una pantera con características de Chaplin llegaría a tener el tema más sofisticado de las caricaturas del siglo XX, quizás nadie, pero así sucedió.

Así podemos seguir mencionado una interminable lista de dibujos animados y series de televisión que no pueden negar un toque jazzístico: El show de Cosby, donde Bobby McFerrin, gran interprete de acapella, interpretó por varios años el tema de esta serie. Hanna Barbera en la mayoría de sus caricaturas como en “Don Gato y su pandilla” y “Los Picapiedra”, utilizó un a gran orquesta de swing para los temas principales. Y que podemos decir de “Los Simpsons”, que hasta cuenta con su propio personaje de jazz llamado “Encías sangrantes” que es un completo tributo a la música que naciera en Nueva Orleáns.
Dejemos de mencionar que el jazz es solo para una elite social cuando lo podemos encontrar en caricaturas actuales como “Los padrinos mágicos”, o hasta en series mexicanas para niños como “Odisea Burbujas”, donde el gran compositor Juan García Esquivel deja notar su gran capacidad orquestal. De ahora en adelante escuchemos con atención lo que hay en nuestro alrededor, porque el buen sonido muchas veces lo encontramos donde menos podemos imaginar.

7.10.07

Halla en la fuente había un Jazzísta…

Era el año de 1907, y la música buscaba nuevos horizontes para expresarse mediante la improvisación y el swing en las calles de Nueva Orleáns. Mientras, en Orizaba, Veracruz, un 6 de octubre para ser más exactos, nacía un hombre que también revolucionaría la música no solo en México, sino en todo el mundo. Francisco Gabilondo Soler, ese grillito cantor que no solo gustaba de la astronomía y de buenos cuentos, también del arte del jazz con el que tarde o temprano tendría que encontrarse y fundirse como buen músico.

Esta es una parte de la casi no se habla de Cri crí, de ese corazón jazzista que tenía y, que en muchas de sus canciones infantiles dejo plasmado. Para comenzar podríamos decir que la Canción “El negrito Bailarín” es un tema completamente jazzístico, en donde la batería y el piano no puede evitar llevar el ritmo del jazz, y la letra, es otro claro ejemplo de ello, en donde al pequeño negrito se le invita a bailar un poco tap.

Quizás no fue un gran improsador como otros músicos de su época, pero si llego a ser un gran orquestador influenciado por las grandes big bands que se escuchaban en aquellos años, ya que le fascinaba escuchar jazz en sus ratos libres, en especial a Duke Ellington.

Pero si esto no les basta para pensar que el grillo cantor también era un grillo jazzísta, pues déjenme contarles que el fue uno de los pocos músicos que por los años veinte del mismo siglo XX, pudo viajar a la ciudad de Nueva Orleáns; gracias a que su padre lo mando a esta ciudad para que aprendiera el oficio de Linotipista, profesión que no aprendió para mejor meterse a los bares donde se tocaba jazz, y aprender no solo este estilo musical, sino también a tocar muchos de los instrumentos que se usan para la improvisación como la batería y el saxofón, llegando a formar incluso su propia banda.

Y es que era inevitable que Gabilondo Soler no mezclara, como la gran mayoría de los músicos de aquellos años, el jazz con otro genero musical. Ya que son las décadas de los cuarenta y los cincuenta, donde este genero se escuchaba con más frecuencia en la radio alrededor del mundo. Y mientras el alocado de Dizzy Gillespie mezclaba el jazz con la música afro americana, o Miles Davis se adentraba en el soul y el funk, Francisco tomo una dirección hacia la música infantil, y es que aparte de ser músico, era una gran fanático de los cuentos fantásticos y de los niños, lo que llevo a fabricar temas que perdurarán para toda la eternidad, como “Di porque” o “Che araña”, “la muñeca fea” solo por mencionar algunas.

Su estancia en Nueva Orleáns, realmente no fue muy larga, pero si fue una gran influencia para crear sus más de 200 canciones infantiles y ser uno de los mejores compositores mexicanos junto con Agustín Lara, del cual también era fanático y del que tomó ese romanticismo para componer sus canciones.

Además de todo lo mencionado, podemos decir que como la mayoría de los grandes músicos, el grillito cantor fué autodidacta al aprender el piano, y tener otros oficios aparte de componer canciones, tales como alpinista, astrónomo, beisbolista, bombero, carpintero, ciclista y torero, en donde en el ultimo oficio no pudo florecer mucho debido a que no tenía el valor de matar al toro.


Muchos músicos en la actualidad han interpretado sus composiciones en un jazz más puro, pero pocos han sido los que han llevado estos proyectos a una compañía disquera. Un ejemplo es Eugenia León que en 1994 grabara un disco completo con temas de cri crí. En el estado de Veracruz la mayoría de las orquestas sinfónicas han hecho el intento, y en la ciudad de Pachuca el grupo “Might night Blues” ha llegado a ser para el centenario del nacimiento del grillo cantor otras interpretaciones, en donde se deja notar con mayor facilidad el jazz que sube y baja al compás de la canción.

Solo quiero terminar este texto con algo que quizás, no sea tan revelante o cierto, pero creo que Gabilondo Soler le compuso a los niños no solo por la magia de la radio y fantasía del cual gustaba, también porque son ellos los que sienten con mejor facilidad el jazz.

Lo cotidiano en la Danza

Mentes que Bailan, cuerpos que piensan

Dar un paso al frente y amar la danza, eso es precisamente lo que hace el grupo Madi-nei en sus coreografías, y que hicieron sin excepción el 30 de septiembre a las doce de tarde en la sala Baltasar Muñoz Lumbier. Siete cuerpos que se dispusieron a bailar con sus mentes durante una hora y reflejar con su cuerpo lo que piensan, lo que habitan, lo que viven.

En el escenario cada bailarín proyectó una manera de cómo muchas veces el cuerpo vive alejado de la mente, provocando que la vida se convierta en algo periódico, haciéndonos seres íntimamente cotidianos.

“Cotidianidades”, llamada así la obra porque fue donde este grupo encontró una nueva manera de expresar el arte en la Danza. La manera de caminar, de levantarse cada mañana, comer, entretenerse en algo, dormir, y hacerlo consecutivamente por el resto de nuestras vidas, muchas veces sin pensarlo o sin vivirlo realmente; fue ahí donde encontraron lo más artístico y reflexivo para bailar con la mente, y pensar con el cuerpo.

El grupo Madi-nei integrado por Francisco Duran, Griselda Jarrillo, Hilda León, Ana Aréchiga, Laura Muñoz, Mariana Luqueño, y Efraín Sánchez, montaron esta coreografía con música que giraba desde lo alternativo al jazz, en inclusive, a un a un rock completamente progresivo. Iniciaron con el propio silencio, sus pasos fue lo primero que pudo escucharse en el escenario, y de pronto, un tema de Beck daba inicio al ensamble. Después se escucharon temas de Radiohead, Ely Guerra, he inclusive Gotan Project, pasando de una danza tranquila a una acelerada y tensa, haciendo de cada paso en el teatro un espacio reflexivo entre el pensamiento y el cuerpo.

Este grupo encargado de promover la danza moderna, principalmente en los jóvenes, se ha presentado en las ciudades de Querétaro, Distrito Federal, Puebla y Veracruz, llegando a ganar el segundo lugar en el concurso “Duelo de titanes” realizado en el año 2006 en el Estado de Hidalgo.

26.9.07

La hora jazz se escucha en Internet

Ya también nos puedes escuchar por Internet totalmente en vivo, en cualquier parte del mundo.


Ahora si ya no hay pretexto para perderse “La hora jazz”. Y recuerda escucharnos todos los martes en punto de las 8 PM, tiempo del centro de México.

25.9.07

Lo clásico en la guitarra polifacética

Normalmente cuando se nombran temas para guitarra clásica, nos encajonamos con interpretaciones de Bach, Beethoven o música de Haydn, y optamos por no presenciar un concierto de esta magnitud por creerlos aburridos o anticuados. Pero el ensamble de guitarras integrado por Adán Escalona Téllez, Rogelio Vergara García y Marco Hernández Gómez, actuales maestros del Centro Cultural Universitario, se dieron a la tarea el 23 de septiembre en la Sala de Actos Baltasar Muñoz Lumbier, para presentar un recital de guitarra capas de agradar desde un publico critico, hasta uno novato.

El concierto empezaría con el tema “Tierra mestiza” del mexicano Gerardo Taméz, quien fundaría en 1966 a uno de los grupos más importantes en interpretar música folclórica mexicana “Los folkloristas”, para después introducirnos con un tema relevante del siglo XVIII en la música de cámara, “Menuett” de Luigi Bocheríni.

Así el concierto pasaba de un tema tradicional mexicano, a uno medieval, y a un tema popular americano. Ya que se dieron el lujo de mezclar temas de Bach con “la Sandunga” de M. Ramón, y tocar temas clásicos del rock de los años setenta como “Dust in the wind” del grupo Kansas.

Estos tres guitarristas también experimentaron con temas de Blues como “Funky blues” de B. Coger, y “Blue moon”, uno de los temas más populares de jazz escrito por Richard Rogers y Lorenz Hart en 1934, que ha sido grabado por grandes artistas internacionales como Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Louis Amrstrong, Dizzy Gillespie, entre otros.

Más de diez temas fueron los que se interpretaron en este concierto polifónico que duraría alrededor de una hora, en donde estos tres guitarristas no tuvieron otra intención que interpretar la guitarra clásica no solo con interpretaciones de siglos anteriores, sino también, en géneros tan familiares y populares como la música mexicana o el Rock, ya que lo “clásico” existe en cualquier genero musical.

Fela Kuti y su política melódica

En el siglo XX existieron grandes personajes que cambiaron la forma de pensar de miles de personas, ejemplos claros son Matin Luther king, gran defensor sobre los Derechos civiles en Estados Unidos, logrando grades manifestaciones para que los negros tuvieran derecho a votar y a no ser discriminados. En el rock de los años setenta podemos mencionar a Jim Morrison, vocalista del grupo The doors, que se caracterizó por ser un intelectual desenfrenado, un poeta que volvió a miles de jóvenes locos por sus manera de escribir y cantar, un hombre que se dio el lujo de gritar “madre, quiero follarte” y extasiarse con las drogas y mujeres que quiso, logrando ser un icono de la juventud de aquellos años. Pero, imagínense a Luther king cantando por la igualdad de los hombres, o a Morrison postulándose a la presidencia de los Estados Unidos, creo que sería algo difícil, pero en Nigeria, en este país ubicado en el Oeste de África, existió un hombre capas de ser el Jim King nigeriano.

Fela Kuti fue capas de luchar por los derechos humanos en su país en los años setenta del siglo XX, en una época en que Nigeria vivía un conflicto entre vivir en un gobierno militar o en un gobierno federal. Y junto con su grupo musical África 70, trató de que sus pensamientos por la igualdad del hombre llegaran a través de su música. Si, el hacia música, no precisamente política, más un bien, fue caracterizada como música de protesta, ya que dentro de sus interpretaciones se quejaba, o se preguntaba por la discriminación racial.

Kuti además llevaba una vida llena de placeres, por ejemplo, tuvo 27 esposas con las que solo duraría 5 años casado, era un gran consumidor de drogas por lo que fue encarcelado en su país. Fue candidato a la presidencia apoyando un gobierno federal, fue integrante de las panteras negras en Estados Unidos y formó su propio partido político llamado “Movimiento del Pueblo”

Pero la política no fue precisamente lo que lo hizo un hombre singular, Fela Kuti impresionó al mundo con la creación de un nuevo género musical, el Afrobeat, en donde el revolucionario nigeriano mezcló la música tradicional de África con el funk y el jazz. Quizás sea uno de los pocos artistas en mezclar el jazz con menajes de protesta, y uno de los primeros músicos en grabar discos completamente improvisados, ya que lo que llegó a grabar en los estudios de grabación no era ensayado, sus temas salían de la espontaneidad y nunca tocó algún tema dos veces.

La música de Fela Kuti no es muy difícil de conseguir, pero en cambio, si es un poco difícil de entender, ya que sus temas de Kuti tienen una duración mínima de diez minutos y algunos llegan alcanzar mas de medía hora, en los que con simple oído pueden sonar repetitivos, pero que si se les presta un poco más de atención, se puede escuchar una gran orquestación de hasta ochenta músicos, en los que incluyen cantos negros e improvisaciones de saxofones, teclados y flautas, con el beat característico de su música.

Al igual que los Dj’s de la actualidad, Fela tomaba bases musicales y las repetía durante todo el tema, permitiéndole a los músicos y a él mismo, improvisar hasta que el espíritu o la orquesta aguantara. A el no le importaba vender discos, lo que realmente le interesaba era que sus cantos lograrán la igualdad entre las personas. A él le importaba dar un concierto no precisamente para llenar un escenario, sino más bien para que sus discursos políticos se escucharan más fuerte. Aun así, grabó 77 discos y actuó en el estadio de los Gigantes de New Jersey en los conciertos de Admitía Internacional, junto con Bono de U2 y Carlos Santana.

Pocos hombres son capases de crear una revolución en su país, un nuevo genero musical para el mundo, y tocar más de diez tipos instrumentos, pocos hombres tiene la oportunidad de ser tan multifacéticos como lo fue el propio Fela Kuti.

27.8.07

“Modelo para armar” más que un libro para amar el jazz mexicano

Pocas veces podemos apreciar en la ciudad de Pachuca un encuentro lleno de magia, recuerdos y síncopas musicales, y para ser sinceros, ni el propio Centro Cultural Universitario (CCU) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), que se propuso reunir el viernes 24 de agosto al periodista pionero en escribir, promover, recopilar y difundir el jazz, Antonio Malacara, para llevar acabo la presentación de su ultimo libro “Modelo para armar”, pensó que se fuera a llevar con tanta emotividad y éxito.

Y es que no fue solo la promoción de un libro donde se recopila la vida de algún artista famoso. Fue la presentación de la primera biografía de un músico jazzista mexicano, de un pianista que improvisada o accidentalmente, llegó a tocar el jazz con tanta sencillez, que todos los músicos de jazz mexicanos de ayer y hoy, quisieron tocar con él. Nos referimos al maestro Juan José Calatayud.

La presentación del libro empezó un alrededor de las 7 de la tarde, y fue llevada a cabo por el periodista y melómano Julio Romano, la directora del Centro Cultural Universitario Corina Martínez, y el propio Malacara. Julio Romano comenzó la presentación dando una introducción de quién era Calatayud, de porque fue tan relevante, no solo su música, si no su vida en general.

Nos instruyó explicándonos que Juan José Calatayud en los años sesenta, vivió un viaje que cambiaría toda su vida. Él se dirigía a la ciudad de Córdoba con su trío de jazz 3.1416 en el autobús número 261 para dar un concierto, cuando un cruel impacto que tuviera el camión en la carretera, chocaría con la parte trasera de un transporte carguero, provocando que Calatayud perdiera la movilidad de sus piernas.

Explicó Julio Romano que Calatayud tenía dos opciones después del accidente: uno, dejar de tocar el piano, ya que la inmovilidad de sus piernas no le permitirían tocar el pedal dificultándole la interpretación de muchas piezas musicales y, dos, ingeniárselas para tocar así. Y eso es una de las cosas magnificas de Calatayud, que decidió por la opción numero dos.

Y así, Julio Romano nos fue introduciendo en la vida de Calatayud, y durante casi una hora nos mantuvo entretenidos con sus comparativas que hizo de este pianista mexicano con otros grandes jazzistas del mundo. Quizás la que más sorprendió fue la comparación de Calatayud con Django Reinhard, un jazzista belga que perdiera dos dedos de una mano, pero que no le impediría tocar la guitarra hasta convertiste en uno de los mejores jazzistas de la historia. Es en esta comparativa cuando Julio recuerda un frase muy importante en la vida de Calatayud, “mejor que halla perdido la inmovilidad de mis piernas y no la de mis manos”
Después le tocaría el turno a Antonio Malacara, para agradecer no solo la invitación de presentar su libro en Pachuca, sino para gratificar la manera en la que se estaba llevando la presentación. Después explico que su libro “Modelo para Armar”, era un verdadero rompecabezas de la vida de Calatayud, que se podía leer en orden o en desorden, y que la mayor finalidad del libro era presentar a un hombre sencillo, a un hombre que gustaba de la vida y de la música. Un músico con el cual uno podía equivocarse a gusto, un personaje en la historia del jazz en México que no podrá repetirse. Malacara nos invito a leer el libro, no precisamente para conocer la vida de Calatayud, más bien, para ir armando la vida de Juan José, y poco a poco irnos enamorándonos de él y de su música. Por ello es un texto para armar, un modelo para amar.

Para finalizar el evento con broche de oro, se presentó Verónica Ituarte para interpretar algunos temas musicales que le hacían recordar anécdotas que vivió con el maestro Calatayud, acompañada de Lalo Méndez. Tocó el tema “Bonita” de Luís Alcaraz que alguna vez tocara con Calatayud en su disco “jazzentiste” y temas más jazzístisticos como “Misty” de Erroll Garner. Entre cada tema, tanto Verónica como Lalo, intervenían para compartir sus experiencias que tuvieron con Juan José Calatayud, algunas de ellas fueros experiencias que vivieron en la propia ciudad de Pachuca, que causaron un poco de risas en el publico.

Después de más de dos horas de a ver revivido a Calatayud en el Centro Cultural Universitario, con le pretexto de presentar el libro “Modelo para armar”. Todo el público se fue casa con un buen sabor de boca, se fue con la mejor intención de leer el libro de Malacara, se fue con el estupor de haber escuchado a Verónica en vivo, se fue con la mejor intención de escuchar y amar el jazz mexicano.

23.8.07

Buddy Bolden: El jazz guardado en el silencio

No todas las leyendas musicales que han surgido en la historia cuentan con un álbum discográfico para recordarlos, tal es el caso del primer gran ídolo del jazz “Buddy Bolden”. Un hombre que jamás conoció un estudio de grabación, que cuando pudo grabar en uno de ellos, ya no tenía las capacidades mentales para hacerlo, pero los pocos años que logro tocar en las antiguas calles de Nueva Orleáns, fue suficiente para ser recordando como el primer jazzista de la historia.

Buddy Bolden nació en el año de 1977. Antes de descubrir su pasión hacia la música era un simple peluquero de Misisipi. Al escuchar a los músicos que existían en aquel entonces, Buddy se animo a comprar un viejo acordeón en un mercado de chucherías.

Así se integro a la música tocando no solo el ragtime de aquellos años, también interpretaba arias de las grandes operas cantadas en la famosa French Opera de Nueva Orleáns. Pero lo sorprendente de Bolden, fue que nunca tomo una clase de música, y jamás supo leer notas musicales, simplemente escuchaba alguna melodía, y si le gustaba, lograba interpretarla con gran exactitud.

Años después descubrió que el acordeón no era su instrumento, así que decidió comprase una trompeta para seguir el ámbito musical. Con su nueva arma sonora fue capas de mezclar el famoso ragtime con el blues, incluyendo fraces de gospel con pequeñas improvisaciones. Pero no solo por eso logro tanta fama, contaron los músicos de aquella época, que cuando Bolden tocaba, era capas de reunir a todo Nueva Orleáns para escucharlo.

El clarinetista Alphonse Picou cuenta que Buddy tocaba con mucha potencia su trompeta, y que su sonido se podía comparar con el de Louis Armstrong cuando tocaba con una instalación de micrófono y altavoces.

Lamentablemente, como a muchos ídolos en la historia musical, su talento solo le duraría aproximadamente una década, ya que en 1907 Buddy comenzó su doloroso descenso. Se cuenta que aquellos años el artista empezaba a frecuentar fuertes dolores de cabeza, con los que en un desfile callejero de ese mismo año, lo hiciera enloquecer hasta perder la razón, y mucho menos le permitiría ser un pionero en la grabación de algún disco de jazz.

Como nunca supo escribir música, todas sus interpretaciones se las adueño el silencio, y solo los recuerdos lo hacen una leyenda, ni siquiera existen documentos oficiales que comprueben que este hombre halla existido. Solo existe el eco de sus notas, que inspirarían a grandes jazzistas como Duke Ellington, Bunk Jhonson y al propio Louis Armstrong. Pero desde el silencio seguirá sonando la primera corneta que volviera loco a todo el pueblo de Nueva Orleáns.

20.8.07

La hora jazz desde abajo

Ahora también podrás leer los artículos más recientes de “La hora jazz” en la pagina http://www.desdeabajo.org.mx/. Agradecemos a la Editorial de esta Web por extendernos la invitación, y lo menos que podemos hacer para agradecer el cumplido, es invitar a nuestro a público a leer esta página. "Lucha siempre por el progreso y la reforma. Nunca toleres la injusticia o la corrupción.Lucha siempre contra los demagogos de todos los partidos políticos. Nunca dejes de sentir simpatía hacia los pobres. Dedícate siempre al bienestar público. Nunca te satisfagas solamente con imprimir las noticias. Sé siempre drásticamente independiente. Nunca tengas miedo de atacar aquello que está mal" Joseph Pulitzer, 1847 - 1911

15.8.07

Un encuentro

Con contratiempos y disculpas, completamente en una soledad epitomada, me encontraba en el café literario de la XX feria universitaria del libro. No sabía si era un invitado o des invitado, pero ahí estaba. Alexis Estrada extrañado un poco por mi visita, me invito a subir al podium este 13 de agosto un poco pasadas las 7 de la noche. No había nadie en el dichosos café, solo Enrique Rivas Paniagua nos daba la bienvenida al lugar dándonos una palmada en la espalda para que no desistiéramos, al exponer el tema “para disfrutar el jazz”.

Cuando asistieron cuatro personas, a Alexis le fue lo suficiente para iniciar la sesión, y entonces el intérprete de piano comenzó hablar de jazz sin importarle quien lo escucharía.

Habló de los inicios del jazz, del famoso swing y la improvisación que existe no precisamente como regla fundamental del jazz, sino como un sentimiento que brota del propio artista y que nosotros, como admiradores de la música, debemos apreciar. Y de ahí salieron las ideas, los recuerdos. Que aunque nosotros no vivimos los principios del siglo XX si pudimos adentrarnos un poco a ellos.

Nos remontamos por ejemplo, a la famosa banda de jazz “Dixiland jazz band” esa famosa banda de blancos que se ponía al tiro con las grandes bandas de jazz de negros, el ragtime de Scott Joplin con el que Alexis se puso a tararear el tema “entertainer”.

Se analizó “Summertime” y los dos expusimos anécdotas acerca de este tema. Entre disertación y platica el café se fue llenando. Sinceramente yo estaba sorprendido de cómo el público escuchaba lo poco que en ese momento sabíamos de jazz. Ahí fue donde Alexis presumió de excelentes temas musicales de Louis Armstrong, de Ella Fitzgerald, claro, con sus respectivos desordenes, ya que por falta de apoyo técnico a veces salía una canción por otra.

Por otra parte, la hora jazz, con la poca tecnología y preparación con la que llego para el encuentro literario, improvisó con su celular y puso el tema de Naima con los New york Ska Jazz Ensemble, en donde se trato de explicar que el jazz no pierde su sabor y originalidad por mezclarte con otros géneros musicales. Por ultimo, un amigo del buen Alexis, del que sinceramente no recuerdo su nombre, y el cual estuvo en toda la sesión callado, sorprendió al final con el tema de la caricatura “Los padrinos mágicos” en la que se deja notar un jazz excelente, que a veces no lo notamos pero esta ahí en una simple caricatura.

Al final se concluyo que el jazz estaba en cualquier parte, solo hay que prestar un poco de atención a nuestro alrededor para darnos cuenta de que ahí esta, y que a todos, en algún momento del día nos puede llegar alguna sincopa musical. Por lo tanto no podemos decir que no escuchamos jazz, no podemos negar que no nos gusta el jazz, y que para sentirlo solo hay que dejarnos llevar por la música y poco a poco el jazz llegará a nosotros para poderlo disfrutar cada día más.

26.7.07

Radiohead: Radio en la cabeza de todos


Han pasado 14 años de que el grupo Radiohead sacara en 1992 su primer sencillo “Creep”, para consolidarse como la banda más importante de la última década del siglo XX. En aquella época solo los grandes conocedores de la música, algunos críticos y fanáticos del rock reconocían a Radiohead como algo más que una simple canción inadaptada, reconocían también un High and dry, un karma police y quizás su mayor obra musical, su álbum ok computer.

Ok computer desde su inicio se convirtió en un disco que revolucionaría no solo el Rock, sino muchos géneros musicales, tan inimaginables como la música clásica o el jazz, ya que introduce nuevos elementos poco comunes para aquella época, tales como toques electrónicos, melódicos y sonidos ambientales y computarizados. En 1998 ganó por desgracia un premio Grammy como mejor álbum de rock alternativo y fue nominado como mejor álbum de aquel año.

Diez años después de su creación, artistas del todo el mundo le han hecho tributo ha este disco. En la música Reggae, los Easy Star all Stars grabaron en el año 2006 el álbum completo de Radiohead, al cual se les aplaude las adaptaciones que hicieron en los temas para los instrumentos que son propios del regae, tales como las trompetas, pero aun así, es copia un tanto falta de sello propio, porque todas las notas interpretadas por los all Stars son idénticas, o casi idénticas a las que utiliza el grupo original.

Este año John Vanderslice o Vampire Weekend junto con otros grupos alternativos también hicieron un tributo al afamado computer celebrando sus diez años de existencia, titulado Stereogum presents OKX a tribute to ok computer, el cual da mucho más expectativas que el tributo de Reggae, pero sin dejar de ser un tributo más.

En la música clásica y el jazz podemos encontrar quizás, a los mayores músicos que mejor han covereado un tema de radiohead, en especial del disco ok computer, nos referimos al pianista Christopher O'Riley y a Brad Mehldau. Los dos son pianistas, el primero dedicado a la música clásica y el segundo al jazz.

Christopher interpretó a radiohead en el año 2003 y ha interpretado el tema de no surprises y let down de manera tan romántica y elegante que podría pasar como un tema de música clásica en alguna radiodifusora de este genero. Es que es solo con su piano, y con la gran influencia de Claude Debussy y Sergei Rachmaninoff , con la que logra tocar temas de Radiohead dando en las mejores críticas de la música alternativa y clásica.

Brad Mehldau, influenciado por la música de Bud Powell, Thelonious Monk y Charlie Parker, hace de los temas de Radiohead una mezcla de improvisaciones jazzisticas que hacen un tema extenso, pero no largo y aburrido, más bien explosivo y cardiaco. Paranoid Android es un ejemplo de cómo Melhldau extiende sus improvisaciones y hace de los temas del grupo británico, sus propios temas de rock alternativo al estilo del jazz, sin dejar a un lado la experimentación y la emoción deprimente que pueden causar los temas de Thom Yorke y su banda.

Por no hacer a un lado a otra agrupaciones del ambiente jazzístico que han interpretado temas de radiohead, podemos mencionar al ingles Jaime Cullum y al uruguayo Jorge Drexler que han interpretado uno de los temas más populares de radiohead, “High and dry”. The bad plus hacen covers mucho más explosivos y experimentales en los que hay una mayor mezcla entre el rock y el jazz, y los cubanos Le le de los van van que también coverean High and dry, atreviéndose a cantar la letra en español. Con los años radiohead, se convertido en un grupo consentido para interpretar sus temas para explorar nuevas experiencias musicales.