Observas, y te das cuenta que en la mesa de en medio un grupo de personas aprovecharon el concierto para cruzar las copas, abrasarse y emborracharse hasta que las carteras quedaran vacías. Haber tenido la fortuna de estar en la única presentación de Jazztlan en la ciudad de Pachuca en el 2007, y haberlos escuchado como si fuera música de lobbie, como si este tipo de grupos se presentaran todos los domingos en la plaza independencia, pero que importa, al fin y al cabo ellos pagaron su cuenta.
Pero hubo otros que si sabían lo que ocurriría, que estaría en el escenario uno de los grupos más originales de jazz en nuestro país. Un grupo que toca lo que siente, que sabe compartir su música entre ellos y la gente que los escucha. Que a pesar de ser músicos que pertenecen a otros proyectos, cuando son jazztlan, son solo eso, y lo disfrutan.
Jazztlan es un grupo que se formó por los años ochenta, pero que se consolidaría hasta 1992 como un cuarteto conformado por Carlos Gallegos en el piano, Ricardo Ramos en el vibráfono, Rafael Sáenz en la batería y Alfredo Landa en el Bajo. Con el tiempo el grupo fue cambiando hasta consolidarse como un quinteto con Arturo Ramírez en el piano, Mauricio Blass en la batería, Jorge Cristians en el Saxofón y los dos únicos sobrevivientes que han estado desde el inicio del grupo, Ricardo y Alfredo.
No se como sonaba jazztlan en los 90’s, pero en este nuevo milenio, es un grupo que se podría presumir como uno de los pocos que trasmiten en el escenario lo que son, sin prejuicios ni moldes, expresando que son un grupo mexicano con un toque argentino. Que el “tlan” viene de Aztlan, del origen de los mexicanos, y el jazz, de las influencias musicales que cada músico trae en el corazón.
En el jazz de esta agrupación, hay rock, música clásica, progresivo, todo esto oculto en cada nota. Cinco hombres que cuando tocan, ríen, platican entre ellos, y hasta el vibrafonísta se da el lujo de mirar los mensajes de su celular mientras toca, como si sus manos estuvieran conectadas a su instrumento.
En el grupo Jazztlan nadie dirige, o por lo menos en los conciertos parecen libres. Simplemente juegan con la música, alguien de pronto sincopea y exagera en una de sus notas y no se sorprenden, ya que es común entre ellos. Vuelven a sonreír con la mirada, platican entre ellos y se preguntan “¿Se escuchó bien?” y siguen riendo, y siguen volando como si el escenario fuera una aeronave sobrevolando por el cielo.
Así son ellos, mezclándose musicalmente él uno con el otro, sin existir favoritismos, complaciendo a la gente si le piden “La chica de Ipanema”, que Alfredo Landa la sobrenombra “La Abuela de Ipanema” por ser un tema muy viejo y demasiado conocido. Interpretando las composiciones que ellos mismos hacen, tocando temas tan complicados como los de Sun Ra o Herbie Hankock.
Y al final son distintos, vidas que cada uno de ellos lleva bajo la piel y, ¿Por qué no?, a través de los Procesos Urbanos y de un Cibertango, en un 7° día de la semana se vuelvan a encontrar por la bella airosa para formar jazz, sin dejar de ser jazztlan, sin dejar de ser vidas diferentes.
Pero hubo otros que si sabían lo que ocurriría, que estaría en el escenario uno de los grupos más originales de jazz en nuestro país. Un grupo que toca lo que siente, que sabe compartir su música entre ellos y la gente que los escucha. Que a pesar de ser músicos que pertenecen a otros proyectos, cuando son jazztlan, son solo eso, y lo disfrutan.
Jazztlan es un grupo que se formó por los años ochenta, pero que se consolidaría hasta 1992 como un cuarteto conformado por Carlos Gallegos en el piano, Ricardo Ramos en el vibráfono, Rafael Sáenz en la batería y Alfredo Landa en el Bajo. Con el tiempo el grupo fue cambiando hasta consolidarse como un quinteto con Arturo Ramírez en el piano, Mauricio Blass en la batería, Jorge Cristians en el Saxofón y los dos únicos sobrevivientes que han estado desde el inicio del grupo, Ricardo y Alfredo.
No se como sonaba jazztlan en los 90’s, pero en este nuevo milenio, es un grupo que se podría presumir como uno de los pocos que trasmiten en el escenario lo que son, sin prejuicios ni moldes, expresando que son un grupo mexicano con un toque argentino. Que el “tlan” viene de Aztlan, del origen de los mexicanos, y el jazz, de las influencias musicales que cada músico trae en el corazón.
En el jazz de esta agrupación, hay rock, música clásica, progresivo, todo esto oculto en cada nota. Cinco hombres que cuando tocan, ríen, platican entre ellos, y hasta el vibrafonísta se da el lujo de mirar los mensajes de su celular mientras toca, como si sus manos estuvieran conectadas a su instrumento.
En el grupo Jazztlan nadie dirige, o por lo menos en los conciertos parecen libres. Simplemente juegan con la música, alguien de pronto sincopea y exagera en una de sus notas y no se sorprenden, ya que es común entre ellos. Vuelven a sonreír con la mirada, platican entre ellos y se preguntan “¿Se escuchó bien?” y siguen riendo, y siguen volando como si el escenario fuera una aeronave sobrevolando por el cielo.
Así son ellos, mezclándose musicalmente él uno con el otro, sin existir favoritismos, complaciendo a la gente si le piden “La chica de Ipanema”, que Alfredo Landa la sobrenombra “La Abuela de Ipanema” por ser un tema muy viejo y demasiado conocido. Interpretando las composiciones que ellos mismos hacen, tocando temas tan complicados como los de Sun Ra o Herbie Hankock.
Y al final son distintos, vidas que cada uno de ellos lleva bajo la piel y, ¿Por qué no?, a través de los Procesos Urbanos y de un Cibertango, en un 7° día de la semana se vuelvan a encontrar por la bella airosa para formar jazz, sin dejar de ser jazztlan, sin dejar de ser vidas diferentes.


1 Deja aquí tu critica:
Pues sí, lo de siempre, el dueño del che taco trayendo espectáculos de primer nivel que cobra crísimos y a veces ni les paga a los músicos, como fue el caso de esa banda de funkyjazz, Pangea, hace un par de años también en el che taco.
De Jazztlán, banda a la que apenas conocí ese mismo 30 de noviembre, me gustaron muchísimo más sus composiciones propias que sus versiones, aunque sucumbí al encanto de grabar en el celular (ah, la tecnolofília) Una Mañana, completita.
Esperemos que, por ejemplo, al CECULTAH se le prenda el foco y empiece a impulsar este tipo de conciertos y grupos, para que el canibalismo de los restaurateros no les quite a estos músicos las ganas de volver a Pachuca...
por cierto, viene Cabezas de Cera este viernes 21 de diciembre a pachuca, que aunque no son propiamente jazz... también hacen fusiones interesantes de rock espacial, jazz, progresivo y música para fresas de coyoacán... anyway... saludos al personal de la hora jazz (cuya columna en el síntesis, por cierto, ocupó el lugar que dejé)
Publicar un comentario en la entrada